lunes, 23 de noviembre de 2015

Breve historia

Hoy voy a contarte una historia increíble. Una historia sobre cómo el eterno devenir de la materia celeste forjó, movido por azarosos e inescrutables impulsos, una bella esfera aguamarina engalanada con deslumbrantes amaneceres y eternos mares danzantes… Sus dones nos serían concedidos, dignos custodios merced a nuestra capacidad para pensar, sentir, reír, soñar, imaginar, amar…
También te diré que esta vida que nos es dada, es hermosa, placentera y sensual. Que podemos explorar nuestra realidad viajando por tierras lejanas rebosantes de naturaleza virgen y coloristas culturas de benevolentes dioses, o crear enigmáticos mundos en los que pasado, presente y futuro son arcilla maleable en manos de nuestra infinita imaginación.
Que podemos absorber la belleza a través de cada poro de nuestra piel, que una pieza musical es un orquestado complot para acariciarnos el alma, y la fragancia de una flor puede hacernos viajar a un instante del pasado atesorado en nuestra mente.
La huida de las nubes nos detiene en un profundo reflexionar del que saldremos fortalecidos, mientras nos regocijamos en la triste agonía del otoño, preludio de un futuro renacer. Podemos llorar por ojos ajenos, complaciéndonos en cada lágrima nacida de fuente extraña y de pronto sucumbir extasiados a la risa.
Dones maravillosos, mas sin embargo sabemos que detrás de cada uno de ellos nos acecha la muerte.


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